APRENDE A CONFIAR EN EL DIOS DE ISRAEL SIN TITUBEAR |
CAPÍTULO 3. LA IMPORTANCIA DE CONFIAR EN DIOS SIN TITUBEAR
¿Ya conocía usted el versículo "he confiado asimismo en Jehová sin titubear"?
En una de mis lecturas completas de la Biblia me llamó la atención de manera especial este texto que es la segunda mitad de Salmos 26:1.
Este texto breve nos enseña varias cosas.
¿Qué nos enseña? Que debemos confiar.
¿En quien dice que debemos confiar? En Jehová, Dios de Israel, creador del cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos.
¿Y cómo debemos confiar? Debemos confiar SIN TITUBEAR.
Le recomiendo usar este versículo cuando esté pasando por alguna dificultad o cuando están sucediendo cosas que no logra entender.
¿Cree usted que es importante para Dios que usted tenga fe?
Podemos encontrar respuesta a esta pregunta en tres versículos que quiero mencionar.
Dice la Palabra de Dios que "sin fe es imposible agradar a Dios". Entonces si es importante que usted tenga fe, porque sin ella no puede agradar a Dios.
La Palabra dice también "el justo vivirá por la fe, pero si retrocediere no agradará a mi alma". Entendemos por este versículo que además es importante que usted tenga fe sin titubear, que usted permanezca firme en la fe en Cristo Jesús, sin volver atrás, pues si lo hiciese no agradaría a Dios.
Y por último veamos lo siguiente: "Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?". Aquí vemos la importancia de mantener nuestra fe cueste lo que cueste, y además transferirla a nuestros hijos, para que haya fe en la segunda venida de Jesucristo.
¿Confía usted en Dios para el día de mañana?
Revisemos otros versículos más.
Proverbios 27:1 dice "no te jactes del día de mañana, porque no sabes que dará de si el día".
Nos enseña este texto que debemos hablar con prudencia acerca del día de mañana. Sería mejor decir "si Dios quiere haremos tal y tal cosa".
También leemos "no os afanéis, no estar en ansiosa inquietud" y "vuestro padre sabe de que cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis" (Mateo 6:8).
Todo este nos enseña que Dios no nos dejará padecer.
A nosotros confiar en tales promesas y no dejarnos llevar por angustias.
¿Piensa usted que no puede sanar o ser sanado porque no tiene suficiente fe?
Si usted o un conocido suyo están pasando por una enfermedad y a usted parece que no logrará que sane esta persona cuando usted ore, entonces lea por favor todo lo siguiente.
Primero hay que saber que el enfermo puede ser sanado por la fe de otros, sin importar cuan grande sea la fe del enfermo mismo. El ejemplo es lo que sucedió al paralítico, lo trajeron unos hombres a los pies de Jesús, y la Palabra dice que el paralítico fue sanado por la fe de ellos.
Y si le tocase orar a usted, sea por si mismo o por un conocido, realmente no necesita una fe muy grande. Un poquito de fe es suficiente. En una ocasión Jesús dijo a los que le seguían: "si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería".
En su propia oración usted puede decir : "tengo la fe por lo menos del tamaña de un grano de mostaza, y en el Nombre de Jesús te ordeno, enfermedad, que te quites de este cuerpo y que te eches al mar."
Otro método de sanar a los enfermos es por medio de imponer las manos sobre el cuerpo del enfermo. Darse cuenta que no es necesario que este acto vaya acompañado de largas y ruidosas oraciones. La Palabra dice "sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán". Ponga usted las manos sobre si mismo o sobre un enfermo, este solo acto es suficiente. Si quiere lo puede acompañar de una breve oración "Señor, pongo mis manos sobre este cuerpo enfermo, y tu Palabra dice que por hacer esto el enfermo sanará. Señor, honra tu promesa ahora misma por favor."
¿Cree usted en lo que Dios ha anunciado acerca de los eventos futuros profetizados en la Biblia?
Usted ya habrá oído de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, o del rapto también llamado arrebatamiento.
No quiero entrar aquí en todos los detalles de estos acontecimientos futuros, ni en la polémica acerca de en qué momento exactamente tendrá lugar este rapto, es decir, antes, en medio de, o al final de la gran tribulación. Podrá encontrar muchos escritos acerca de estos temas.
Si quiero exponerles brevemente una revelación personal acerca de que Dios podría avisarnos siete días exactos antes de este regreso de nuestro Señor Jesucristo.
Regresamos en el tiempo hasta Noe. Dios dijo a Noe que destruiría a toda la humanidad y le ordenó que construyera un arca. (Génesis 6:13-14). Dios dijo a Noe que mandaría un diluvio. (Génesis 6:17)
Con todo, Noe no sabía cuando exactamente vendría este diluvio. Pero cuando Noe terminó sus preparaciones, Dios habló a Noe nuevamente. Dijo a Noe que entrara en el arca. (Génesis 7:1)
Nuestro pasaje clave está en Génesis 7:4: "Porque dentro de siete días haré que llueva sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches."
O sea que cuando faltaron solamente siete días Dios avisó a Noe. A partir de este momento Noe ya conocía el día exacto del diluvio. Y Noe hizo los últimos preparativos: entró en el arca junto con su familia y los animales. (Génesis 7:7-9)
Y Dios cumplió lo que había dicho a Noe. Terminados los siete días empezó el diluvio: "Al cabo de los siete días, las aguas del diluvio comenzaron a caer sobre la tierra." (Génesis 7:10)
Mi punto aquí es el siguiente: si Dios avisó a Noe siete días exactos antes del inicio del diluvio, tal vez podríamos concluir o esperar que a nosotros los cristianos Dios nos avisaría de igual manera siete días exactos antes del regreso del Señor Jesús, o antes del rapto.
Se bien que la Palabra de Dios establece que nadie sabe del día ni la hora del regreso de Jesús o del rapto. Pero dice también que Dios no hará nada sin avisar antes a sus siervos los profetas. Y si bien es cierto que hasta este momento no conocemos el día, ¿no podría ser que Dios avisaría a sus fieles siete días antes del gran acontecimiento, así como lo hizo para Noe? |
|
|
|
|